sábado, 13 de junio de 2009
Publicado por hminotti @ 20:47  | Horacio Minotti
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Horacio Minotti

La política es un camino difícil, y la gente que trabaja en política, seguramente lo hace, por lo menos a priori, porque cree tener algo que ofrecer al resto del mundo, y por ende, se esmera por alcanzar espacios que le permitan cristalizar esos proyectos para toda la sociedad.

Muchas veces, la sensación de contar con soluciones para todos, la idea de ser una persona que puede aportar algo mas que el resto de los mortales, puede llevar a creer que se esta por encima de los demás de un modo u otro. Entonces, el proyecto se torna unipersonal, y se construye un equivalente a la soledad del poder, pero autoelaborada, el protagonista quiere estar solo, porque nadie está a su altura, y hace todo por enseñar desdén hacia los demás a fin de exhibir su brillantez y su imprescindibilidad.

El resto de los mortales, con vocación política, pero sin pretensión reveladora ni vinculación extraplanetaria, creemos que la política se construye con gente, con equipos, con ideas, con grupos de individuos con sentimiento e ideas comunes, que intentamos buscar, lo mas armoniosamente posible, los caminos para que la mayor parte de la sociedad concuerde con nuestras ideas y nos de la oportunidad de aplicarlas.

Para ello requerimos del grupo, del funcionamiento orgánico y organizado, del respeto por quienes comparten con nosotros, el interés, el espacio y las ideas.

¿Qué es lo que lleva a un hombre de la política a desentenderse del grupo humano y de los intereses comunes, a avasallar las reglas mínimas de convivencia, e incluso a no ver su propia realidad en relación a la consideración de sus semejantes?. Seguramente el haber atravesado algunos límites psicológicos que lo transforman en un onanista político, nada mejor para si que él mismo, y en ninguna otra cosa puede pensar que en su propio interés. Frente a esto, caen lógicamente las ideologías, las doctrinas, las ideas, y por ende el ególatra se transforma en un pragmático que sólo busca su propio interés, la autosatisfacción.

En medio de la puja electoral, el Acuerdo Cívico y Social, cuenta en sus filas con algunos hombres que responden (¿responden?), al vicepresidente Julio Cobos. El más notorio de ellos es el intendente de San Pedro, Mario Barbieri, que está tercero en la lista de candidatos a diputados nacionales, por el mencionado ACyS, en la Provincia de Buenos Aires. En tal distrito, la fuerza cuya lista esta encabezada por Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, libra una batalla en dos frentes, contra el peronismo kirchnerista, y contra el Properonismo, y en este caso especialmente, disputándose el segundo lugar en la elección.

No se han cansado de repetir los candidatos del ACyS que el Properonismo (Francisco De Narváez y compañía) son una variante del oficialismo, y que a la larga, terminarán todos juntos, discurso que, teniendo la historia del peronismo a la vista, es por lo menos realista.

Sin embargo el vicepresidente Cobos, le ha importado un bledo el esfuerzo por crecer de la fuerza que sus hombres integran en el distrito mas difícil y mas importante en términos de volumen poblacional del país, y ha atendido a De Narváez en plena campaña, y le ha dado su apoyo en contra de la citación de un magistrado por una causa gravísima ,sin haber valorado la prueba producida, y sin saber si efectivamente si esta bien o mal citado. No solo ha ignorado la estrategia de sus aliados, y de los propios candidatos de su “palo” como Barbieri, sino que imprudente y dislocadamente, ha hecho abuso discrecional del descrédito del poder judicial, buscando algún aporte más para su futura candidatura a presidente en 2011, que sigue basándose en el marketing de la nada.

Tres cosas son sorprendentes. 1)Que Cobos desprecie la estrategia del espacio que integra y en el que ha incluído a sus propios hombres como Barbieri, con un discurso opuesto, que demuestra su voluntad de hacer lo que le venga en gana al margen, de los equipos, del grupo, de la comunidad política que ha decidido integrar. Es cierto, los radicales mendocinos dirán, no se sorprenda señor, es lo que hizo toda la vida, pero semejante preponderancia de su proyecto exclusivamente personal por sobre el del resto, lo acerca mucho al casi autista personaje de Gran Cuñado.

2)Parece casi disparatado que en esta puja de los sectores panradicales (para usar un término alfonsinista muy descriptivo) por alcanzar una fuerza parlamentaria importante y con capacidad de imponer agenda política, alguien salga a anteponer sus aspiraciones presidenciales, siquiera mencionando su voluntad. Casi a esta altura, podríamos decir que es la exacerbación del onanismo político.

3)Por fin, la egolatría que aleja al político de la realidad. Cobos dice que si gana en Mendoza, la Provincia que gobernó, se fortalece su proyecto presidencial. Ahora bien. Cobos no compite en Mendoza. Cobos se escindió del radicalismo mendocino y creó su partido Consenso Federal en la provincia cuyana. Sin embargo, para enfrentar al desacreditado e inoperante gobierno de Celso Jaque en la Provincia, debió recurrir nuevamente a los radicales aliándose con ellos porque sino, no podía ganar. Y no solo eso, para llegar a ese acuerdo, debió ceder el primer lugar de la lista, como candidato senador nacional por Mendoza al radical Ernesto Sanz, ajeno como pocos a la línea cobista. Nadie es menos cobista en Mendoza que Sanz. Y solo pudo colocar en segundo término en esa lista a Laura Montero, esta sí, del riñon del vicepresidente. Es decir, Cobos ya perdió en Mendoza, porque incluso de ganar la lista en que participan sus hombres, EL ganador es Sanz, del radicalismo, no de CONFE. Si alguien la adjudica un triunfo a Cobos en Mendoza es por capricho periodístico, pero esta lejísimo de la realidad.

Cobos argumentó al recibir a De Narváez, que lo mas importante en una democracia es el diálogo. Otro error intencionado, porque nadie puede desconocer que lo mas importante en una democracia es el respeto irrestricto por las instituciones, y por la sagrada división de poderes. En el caso del amigo de Cobos, que aparentemente, también es amigo del “rey de la efedrina” (dime con quien andas&hellipGuiño, fue citado a indagatoria por un juez de la República, que aún con juicios políticos pendientes, sigue siendo un juez de la república, y Cobos no ha podido valorar la prueba contra De Narváez que desembocó en la citación, porque lógicamente no tuvo acceso a ella, y aún de haberlo tenido no la hubiera entendido.

¿Qué lo lleva a Cobos a actuar de esa forma? ¿Es mera ignorancia y desconocimiento? ¿o la idea de molestar a sus aliados políticos a los que él considera rivales, prima por sobre la competencia electoral de corto plazo? ¿Es simple ignorancia o un complicado onanismo?

Pocas cosas han hecho mayor daño a la política que el desdén por los demás, el ninguneo al proyecto común, el desprecio por todo lo que resulta ajeno a uno mismo. El máximo de egolatría lleva al desconocimiento de la realidad, al autismo y a las peores miserias humanas. Debería reflexionar Cobos. El proyecto de poder, debe conllevar a un proyecto de país, guiado hacia un interés general e inducido desde un grupo de trabajo común. “Sigan a las ideas y no a los hombres”, nos pidió Don Raúl, y menos aún, supongo, a los hombres cuya única idea es la autosatisfacción.


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