HORACIO MINOTTI LEGISLADOR C.A.B.A

sábado, 27 de junio de 2009

DON ARTURO, PERDON Y GRACIAS...

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*Por Horacio Minotti (mañana harán 43 años del derrocamiento de Don Arturo Illia)


"Usted me dio esa madrugada una inolvidable lección de civismo... su último acto de gobierno fue transformar en auténtico demócrata a quien lo estaba expulsando por la fuerza de las armas de su cargo constitucional. Estas líneas pretenden condensar mi pedido de perdón por la acción realizada en 1966 y mi agradecimiento por la lección que usted me dio", del coronel Luis Perlinger, uno de los usurpadores que entro a casa de gobierno aquel 28 de junio para derrocar a Arturo Umberto Illia.


Hay otros pedidos de perdón que nunca se escucharon. Quien suscribe no había nacido siquiera para entonces. Pero pido perdón en nombre de la generación de mis padres y de mis abuelos que observaron impasibles como un demócrata, un hombre de bien era arrojado por una banda de delincuentes del cargo para el que había sido elegido.


Escuche un millón de veces lo bueno que sería este país si no nos robaran los gobernantes. Pero hemos colaborado por acción u omisión sistemáticamente a evitar la honestidad en el poder. Una sociedad contradictoria, si las hay. ¿Habremos aprendido algo?. Estoy tentado de dar una respuesta contundente, pero prefiero no escribirla.


Illia anuló los contratos petroleros firmados por Frondizi, que establecían su privatización, en manos de empresas extranjeras, caracterizándolos de nulos y de contrarios a los intereses nacionales. La prensa, lo vapuleó, y Estados Unidos comenzó una operación, clásica para la época, de desestabilización. Illia eliminó toda prohibición contra las actividades partidarias de peronistas y comunistas, prohibidas hasta entonces. Realizó una adecuada política social, creando el Consejo del Salario, con representación oficial, patronal y obrera, promulgando en 1964, la Ley del Salario Mínimo , Vital y Móvil, para proteger sobre todo, a los trabajadores más carenciados. Las jubilaciones y pensiones también tuvieron establecidos montos mínimos, mientras la canasta familiar básica era contenida con precios máximos.


Illia dió aumentos significativos al rubro educación en el presupuesto nacional, y luchó contra el analfabetismo, a través de un programa de alfabetización. Dictó la ley Oñativia, para controlar los precios, y el proceso de producción de los medicamentos. Exigió una declaración jurada a los laboratorios sobre la calidad, y costo de elaboración de los medicamentos, que nunca le fue presentada. Durante su gobierno los gastos públicos disminuyeron, al igual que la deuda externa, y las empresas estatales fueron controladas, con la creación de la Sindicatura de Empresas del Estado.


Otro avance y logro de su gestión fue el principio de su fin: la ley de Asociaciones Profesionales restringió la entrada de dinero a los sindicatos, hasta entonces comprados tanto por el peronismo como por lo militares. Al mismo tiempo, el levantamiento de la proscripción al peronismo llevó a que ese partido ganara las legislativas de 1965. Así, los laboratorios norteamericanos, la CIA, el sindicalismo y los militares fueron un cóctel imposible de contener.


Hasta ahí, lógica política pura. Se enfrentó a las corporaciones más poderosas y avanzaron sobre el Dr. Illia. Pero ¿y la gente? ¿porque lo abandonó?. ¿Sera que no somos una sociedad adecuada para un presidente honesto y democrático?, también se me ocurren algunas respuestas, pero tampoco quiero darlas.


No vale la pena seguir, el único objeto de estas líneas es, ahora que es tan pero tan tarde, pedirle perdón en nombre las generaciones que me antecedieron, y darle las gracias por su hombría de bien, su valentía y su honradez. Bendito sea.

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